Pendiendo de su pulsera hay una llave, pero no una llave cualquiera de esas que confundes y no sabes de dónde es, ni que cerradura abre... sino una de esas que abren el corazón de quien tiene el privilegio de llamarse dueño.
Escondió una clave de sol, pero no esa nota melodiosa que suena igual en todos los instrumentos, sino esa musiquita que siente cuando palpita su corazón, cada vez que él la toma de la mano y se encuentra ahí, pendiendo de su pulsera, una llave, aunque él piense que es una llave cualquiera de esas que confundes y no sabes de dónde es, ni que cerradura abre...

