Un día normal

Un día normal
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27 de septiembre de 2009

.:.Actuando.:.

Qué hubiera pasado si...??
Siempre que me pregunto eso me doy cuenta que esa duda no me gusta, que me mortifica y me recoge; prefiero simplemente vivir, hacer, actuar como quiero y cuando quiero y asi no embarcarme en el hubiera, en el tal vez.

21 de septiembre de 2009

Las mujeres somos más complicadas que nuestro pensamiento.
El secreto para disfrutar la vida, no esta en mirar al mundo y preguntar ¿por qué?, si no, en mirara el mundo y decir...¿por qué no?

20 de agosto de 2009

Si algún día te sientes solo, sin consuelo, mira a tu alrededor y verás que siempre hay alguien que te sonría.

17 de agosto de 2009

.-.-.:: Sonrisas::.-.-.

Vi la gente correr tras misiones imposibles, que hicieron de ellos fúnebres seres agónicos que luchaban contra el tiempo en un espacio reducido.

Vi los autos detenerse violentamente ante circunstancias que embriagan de dolor a personas incrédulas.

Vi colores apagarse tras pinceladas inútiles de sonrisas frustradas.

Vi la gente morir lentamente, aletargada en momentos que pudieron ser mejores, si tan solo a alguien se le hubiese ocurrido regalar "una sonrisa".

Colombia se "Paisanizo" Por Mario Fernando Prado

No cabe duda: Colombia se ‘paisanizó’. Y seguirá siendo así en los próximos años. Si no es Uribe, será Fajardo y, a falta de este Uribito, Noemí y hasta Piedad e, incluso, Carlos Gaviria, mandatarios puestos e impuestos por el país paisa.

Yo no sé, entonces, a qué tanta bronca contra esta raza que nos ha enseñado muchas cosas a los colombianos: a trabajar, por ejemplo, a ejercer con toda competencia la sagrada cofradía de las roscas, a trabajar unidos, a lavar la ropa sucia en casa, a no tenerle pereza y miedo a los desafíos, a sentirse orgullosos de lo que son, a ser bambuqueros y llorones y a ser regionalistas.

En fin, son tantas las virtudes de los paisas que sus muchísimos defectos, entre ellos la exageración y las mentirillas, se minimizan frente a sus innegables realizaciones.

Pese a soportar un clima de violencia exagerado, Medellín es ciudad ejemplar y cada vez que uno va allá, le da vergüenza ajena al volver a su terruño. Aeropuerto, metro, museos, avenidas, zonas verdes y toda una serie de diferencias le hacen pensar a uno dónde estábamos y qué estábamos haciendo mientras los paisas construían ciudad, cultura, progreso, desarrollo y presidencias.

Nos quedamos pensando en chiquito, enfrascados en la politiquería regional mezquina e inútil. Nos insultamos echándonos las culpas y nos dividimos en una radicalización casi irreconciliable: perdimos poder en Bogotá y el poco que nos queda, helo ahí, ahogándose lentamente.

Y, además, los paisas no son sólo los de Antioquia. Vaya y mire lo que es Manizales, con su cultura y su decoro. O si no, Pereira y Armenia, que respiran prosperidad. O el Eje Cafetero, que de un cuento hizo una industria turística. O el mismo norte del Valle, que es más paisa que vallecaucano.

En días pasados, valga el ejemplo, llevé mi ‘pichirilo’ a lavar. Eran las 5:00 de la tarde y el administrador me dijo que ya no había turno y que todos los muchachos se estaban alistando para irse. Apareció entonces, un paisa al que le dicen Juanes. “Preste pa’ acá patrón yo se lo dejo como una uva”, me dijo. Y el paisita, que ya se había cambiado, se puso de nuevo el overol, lavó el carrito y a las 6:00 de la tarde lo entregó. Se ganó la lavada y la propina, mientras sus compañeros del lavadero estaban jugando parqués.

Un ejemplo aislado y tonto, seguramente, pero descriptivo del tesón y el temple de una raza que está manejando este país, desde las empresas emblemáticas y la misma economía, hasta la política y el Parlamento.

En tanto, no hacemos más que quejarnos, denunciar, señalar y esperar lo que buenamente nos pueda dar el Estado.

Unos buenos sementales paisas sí que nos servirían, sobre todo en la costa Pacífica, para cambiar la pereza por la acción, la desidia por el perrenque y la fatiga por la verraquera.

Hombres y besos en Buenos Aires

Allá por junio de 2007, una nota de un periodista inglés me llevó a escribir en Buenos Aires, besos y diferencia sobre el tema de la relevancia del saludo en la interacción entre las personas. En tanto están ubicados justo al comienzo de la charla, la manera en que saludamos puede condicionar todo la interacción posterior. Y es una de las razones por las cuáles siempre conviene averiguar previamente de que manera se saluda en otros lugares.

En el caso de Buenos Aires, muchos viajeros se sorprenden mucho por la costumbre del saludo con besos entre los hombres. Para los que vivimos aquí es ya parte de la costumbre, pero muchos otros se manifiestan entre incómodos y encantados por la novedad. Y ya encontré otra nota en inglés sobre el tema en LandingPadBA, un blog dedicado a Buenos Aires, donde el autor habla sobre el tema de los besos entre hombres, y se ve obligado a aclarar: “I am not gay“. Los comentarios incluso insisten un poco con el tema, y hasta hay quien hipotetiza sobre la posibilidad de que los porteños sean menos homofóbicos porque se besan. Ojalá las cosas fueran tan simples…

La costumbre del beso entre hombres en Buenos Aires no es tan antigua; de hecho, se remonta a mediados de la década del ‘80. Al principio se daba entre amigos, Luego, se extendió de una forma notable, y hoy es la forma estándar de saludo, sólo no permitida en situaciones muy formales. Pero no es una “costumbre argentina”. Es más bien algo común en las grandes ciudades, pero no presente en todo el territorio del país, donde sigue dominando el apretón de manos.

El tema del saludo se liga con otras cuestiones, que tienen que ver, por ejemplo, con la distancia personal admitida en la interacción entre dos personas, o las posibilidades de contacto físico. Algo que en las ciencias de la comunicación se conoce como “próxemica”, a partir de los aportes del antropólogo Edward Hall.

13 de agosto de 2009

¿Qué más da?

Qué más da si lo que escribe sólo son sentimientos escondidos, palabras que se quedan en un papel mientras otros se mueren por conocer.
¿Qué más da si con el tiempo todo eso se llegara a leer?
¿Qué más da si la vida se le va cada rático, sin que ella se de cuenta?
¿Qué más da si ella solo se preocupa por vivirla?
¿Qué más da si piensa en él cada momento de su vida, si total ella no sabe si es que acaso se pasea algún momento en los pensamiento de él?
¿Qué más da, si cuando él se va, ella sigue imaginando qué pasaría si nunca más se fuera?
¿Qué más da? ¡si esta loca al pensar que todo entre ellos podría ser!
Qué más da, si este escrito ella nunca lo va a leer...o tal vez si, pero nunca llegará aceptarlo, almenos no públicamente, pero...¿Qué más da? si total lo seguirá escribiendo en un papel.